jueves, 25 de noviembre de 2010

25 de noviembre de 2010

Dice una leyenda que antiguos dioses crearon un lugar en el mundo de belleza sin igual, con lagos de agua turquesa y altas montañas para protegerlo. Un lugar donde el cielo y la tierra se unen, ofreciendo todo el firmamento al alcance de las manos.

Ese sitio está ahora mismo bajo nuestros pies, y se llama Tekapo Lake. No hay libros ni canciones que puedan describir este lugar como se merece. Cualquier fotografía que os pueda mostrar o que podáis encontrar, nunca harán justicia a su belleza y a las sensaciones que te llenan al pasear por sus bosques...

He encontrado mi sitio preferido en el mundo, y siento que es uno de los mejores momentos de mi vida, equiparable al primer beso con Jessica o el momento en que ella subió al altar donde nos casamos hace unas semanas. El lugar es mágico y compartirlo con ella lo hace realmente especial.

Salimos de Christchruch sobre las 10h y circulamos por unas carreteras sinuosas durante varios kilómetros, veíamos montañas nevadas a lo lejos y la larga carretera bajo las ruedas... cuando de repente, casi como por arte de magia aparece el lago Tekapo, con sus aguas color turquesa rodeado de picos nevados, aunque con el cielo bastante nublado. Llegamos al pueblo homónimo Lake Tekapo, sobre las 15h, lo que nos permitió hacer rápidamente el check in en el hotel y prepararnos para hacer alguna ruta a pie.

Fuimos al i-Site y nos aconsejaron 2 trails, Tekapo Walkway de 3,5 horas que bordeaba el lago y luego pasaba por el otro lado de la montaña y otro mucho más corto de unos 50'.

Justo al lado del i-Site vimos las oficinas del observatorio astronómico del monte John. En la guía no aparecía nada, tan solo se hacia una breve referencia al observatorio del monte Cook. Nos llamó mucho la atención el eslogan del centro, “where Earth meets sky”.

Entramos y después de ver las fotos que tenían expuestas, reservamos una visita nocturna para las 21h y me compré un planisferio celeste. Todos los que tenia hasta ahora eran de constelaciones del hemisferio norte, xD.

El día estaba un poco nublado, pero parecía que aguantaba, no teníamos muchas esperanzas para poder ver el cielo nocturno del sur, pero si para hacer el Tekapo Walkway.
Justo 10' después de iniciar la ruta se pone a llover y decidimos tomar un coffe y esperar a que parara.
El tiempo pasaba y la lluvia no cesaba, así que Jessica y yo nos armamos de valor, y decidimos hacer la ruta aun con condiciones adversas. La verdad es que acertamos, al cabo de unos 45' empezó a salir el sol, dejando ver ese color azul turquesa reflejado en el lago y las montañas nevadas en el fondo.
Fué un fallo dejar la cámara reflex en el coche por miedo a que se mojara. Nunca más va a suceder!
Tenemos una mochila con doble impermeable, por lo que no habría supuesto ningún riesgo, cachis!

El agua de este lago proviene del deshielo de las montañas nevadas y viejos glaciares, por eso el color de este agua es tan sumamente peculiar.

Después de casi 3h y unas 300 fotos, llegamos a un 75% de la ruta, pero empezaba a oscurecer. La ruta avanzaba por una zona de bosque bastante denso, y los frontales estaban en el coche, por lo que decidimos volver por el mismo camino por si nos pillaba la noche.
Durante el regreso, no paramos tanto para hacer fotos y fue mucho más rápido. Cuando llegamos al pueblo, el sol ya casi se había puesto.

Cenamos un par de sandwitch's en un bar / tienda de souvenirs 100% NZ, donde hasta la coca-cola es de autóctona (y ecológica) xD.

Aun quedaba cerca de 1h para la salida observacional y aprovechamos para lavar la ropa, esto nos hizo pensar que podríamos haber economizado más el equipaje, y dejar más cantidad de maleta libre para poner los regalos y recuerdos de todos los sitios donde vamos a estar.

La sesión de las 21h se canceló por mal tiempo y reservamos para la sesión de las 23h,... las nubes se negaban a irse. Parecía que no íbamos a tener mucha suerte.
Un poco antes de las 23 pasamos por la oficina, pero no había nadie. Mientras esperábamos a que llegaran los demás, el cielo se despejó y aparecieron más estrellas de las que había visto nunca,... y estaba debajo de una farola!

Pasaban ya 15' de la hora y no aparecía nadie. Llamé a la puerta y el chico que salió nos comentó que esta última se canceló por falta de asistencia.
Supongo que le di mucha lastima al chico de la oficina, por que se ofreció a llevarnos a un lugar apartado donde tienen otro observatorio.
Chan resultó ser un excelente profesor, y nos estuvo contando como orientarnos en el cielo del hemisferio sur.
Según parece este observatorio esta financiado en su mayor parte por el gobierno japones, ya que su situación es muy privilegiada. El viento sopla casi siempre en dirección a las montañas, las nubes casi nunca las superan, y si lo hacen siempre son muy tenues, ya que las precipitaciones tienen lugar justo al otro lado de la montaña. Tienen cerca de 200 noches 100% libres de nubes cada año, y hoy justamente soplaba en sentido contrario.

Al final nos dieron las 2 de la madrugada y volvimos al pueblo. Chan se negó a cobrarnos nada por esta increíble noche y nos cruzamos los mails por si algún día volvemos a coincidir.


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